Loreto Buttazzoni

Loreto Buttazzoni es una artista chilena reconocida por sus bellos y minuciosos trabajos de crochet en porcelana que se sitúan entre una delicada escultura e instalación. Loreto dibuja y esculpe principalmente en papel y cerámica a través de la cual pone en evidencia lo efímero y frágil de la existencia. Representa objetos que reflejan este ciclo inevitable de la vida; pero que, al mismo tiempo, irrumpen con la belleza de la naturaleza como son las flores. La artista las vitrifica para inmortalizarlas, dejándolas suspendidas en el tiempo para materializar un momento bello de la memoria de sus existencias. La artista explica:

“Diferentes situaciones, como encontrar por casualidad una frase en una pared, una noticia en la prensa o un crochet en una tienda de antigüedades, son sorpresas que pueden disparar ideas de posibles obras de arte.

¿Cómo podemos arreglar ese momento en el tiempo? Ahí es donde entra mi arte.

Cuando las cosas cambian constantemente debido a terremotos o situaciones políticas como sucede en Chile y probablemente en todo el mundo, petrificar objetos de la vida cotidiana es una forma de frenar su destierro. Me permite comparar el significado del pasado y el tiempo dentro de las culturas, donde el énfasis en el largo y el corto plazo son muy diferentes entre sí.”

Loreto vive y trabaja en Santiago de Chile, estudió artes visuales en el Palazzo Spinelli en Florencia, Italia y en la Universidad de Harvard en Estados Unidos. Actualmente representa a Chile en la Biennale Internazionale Donna en Trieste, al igual que en el 2021. Su obra ha sido presentada en el Museo de Artes Decorativas, Santiago; Museo de Santa Clara, Bogotá; y Espacio de Arte Contemporáneo (EAC), Montevideo, entre otros. Está representada en Chile por Galería Madre y colabora con Galería La Cometa en Colombia.

Selección de Obras

Exposiciones en La Mancha

Loreto Buttazzoni: Momento de un Jardín Imaginario

Momento de un Jardín Imaginario relata un cuento ideado por la  artista titulado ‘Le Lézard et les Fleurs’ – La Lagartija y las Flores –. Usualmente, los cuentos de Loreto surgen de una vivencia personal la cual no cuenta sino encripta en los mundos que crea con sus obras.

La lagartija se encuentra escondida puesto que es un animalito que aparece ocasionalmente entre las flores, no siempre está presente en un jardín. Las flores se encuentran en diversos momentos de su ciclo de vida, algunas nacen mientras que otras están cerca a la muerte – algunas están más vivas o floreciendo, otras están decaídas y marchitas. Ciertas flores se entremezclan con tejidos a crochet vitrificados en porcelana los cuales Loreto utiliza para reflejar sobre el crecimiento lento y minucioso de las flores. El proceso de tejido a crochet es igualmente gradual que el del desarrollo de la flora, el hilado se hace punto a punto y el tejido crece paulatinamente.

Loreto Buttazzoni: Pájaro del Mismo Tipo se Encuentra en el Mismo Bosque

Todo comenzó con un insomnio, lo bastante terco como para llevar a Loreto donde un acupunturista chino de voz tranquila, que, entre agujas, pronunció mientras hacia sus incisiones sobre su cuello un antiguo proverbio: “Pájaro del mismo tipo se encuentra en el mismo bosque.” Una frase que reflexiona sobre las coincidencias y sobre como lo que corresponde se termina encontrando. Es esto lo que Loreto refleja en su obra, su mirada percibe los hilos invisibles que conectan la naturaleza con los vínculos humanos, predominando la porcelana y la seda, como si buscara en ellas una alquimia entre lo leve y lo perdurable, entre lo que tiembla y lo que resiste.

Cada pieza parece preguntarse por la causalidad, ese orden secreto que enlaza los encuentros y las pérdidas, las correspondencias y los azares que modelan la vida. En la delicadeza de la seda —tan sensible que reacciona incluso a la estática— hay una lección de fluidez, ductilidad y resiliencia. En la solidez de la porcelana, en cambio, se esconde una fragilidad casi espiritual, como se exhibe en la imagen de la escultura quebrada envuelta en su mortaja. Entre ambas materias ocurre un diálogo. Las flores de porcelana, suspendidas o enlazadas por finos hilos de seda, parecen resistir y entregarse al mismo tiempo. Hay algo profundamente humano en ese gesto: la conciencia de que toda unión implica vulnerabilidad, pero también la posibilidad de belleza compartida.